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jueves, 1 de octubre de 2009

La leche materna debe tomarse a la misma hora en que fue extraída

Cada 24 horas, la leche materna modifica lsus componentes según las necesidades del bebé. Así lo indica un estudio publicado en la revista Nutritional Neuroscience que muestra, por ejemplo, cómo la leche podría facilitar durante la noche el sueño del bebé. La leche materna está compuesta por diversos componentes como los nucleótidos, que desempeñan un papel muy importante en la regulación del sueño del bebé. El nuevo estudio, publicado recientemente en la revista Nutritional Neuroscience, confirma que la leche materna tiene unos niveles determinados de composición según el momento del día. Los científicos buscaron en la leche materna tres nucleótidos (adenosina, guanosina y uridina) que excitan o relajan el sistema nervioso central promoviendo el reposo o sueño, y observaron su variación a lo largo de un día (24h). La leche, recogida de 30 mujeres residentes en Extremadura (España), se extrajo durante un periodo de 24 horas, a razón de 6-8 muestras diarias. La máxima concentración de nucleótidos fue durante la noche (20:00-08:00h). "Esto nos hace pensar en la leche como un inductor al sueño del bebé", indica Cristina Sánchez, primera autora del artículo e investigadora en el Laboratorio de Crononutrición de la Universidad de Extremadura. "Al igual que no darías a nadie una café por la noche, con la leche pasa lo mismo; tiene componentes que son propios del día y promueven la actividad del lactante, y otros propios de la noche que facilitan su reposo", explica Sánchez. EL MEJOR HORARIO Para garantizar una nutrición eficaz, al bebé se le tendría que dar la leche a la misma hora en la que la madre lo extrajo de su pecho. "Es un error cuando la madre se saca leche del pecho a una hora del día, la almacena y después se la da al bebé a una hora diferente", confirma la investigadora. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la leche materna es el alimento "óptimo e insustituible" para el recién nacido, ya que con ella se cubren todas las necesidades fisiológicas de los primeros seis meses de vida. No sólo protege al bebé frente a muchas enfermedades como catarros, diarreas o síndrome de muerte súbita del lactante, sino que también previene de enfermedades futuras como asma, alergia, u obesidad, y favorece el desarrollo intelectual. Los beneficios de la lactancia materna también se extienden a la madre. Las mujeres que amamantan pierden más rápido el peso ganado en el embarazo, previenen la anemia, la hipertensión y la depresión postparto. Además, la osteoporosis y los cánceres de mama y de ovario son menos frecuentes en aquellas mujeres que amamantaron a sus hijos.

miércoles, 1 de julio de 2009

A los bebés también se les dispara el estrés

La prevalencia de esta alteración en la población infantil oscila entre el 9 y el 21%, según los expertos. El estrés, esos síntomas de tensión causados por una situación agobiante que pueden originar reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos, no es patrimonio único de los adultos o de los menores de edades más avanzadas. Aunque no existen datos científicos unánimes sobre la incidencia de esta alteración en los bebés, sí existen evidencias de que puede estar aumentando en las últimas generaciones por diversas causas. Y es que a los críos más pequeños, desde recién nacidos hasta los dos años de edad, también se les dispara el estrés. Las motivaciones que los especialistas arguyen son variadas, desde los cambios en el modelo social y familiar, hasta el exceso de exigencia o permisividad y la incomunicación, entre otras. Los expertos no se ponen de acuerdo, pero sitúan una tasa de prevalencia del estrés entre los bebés que oscila entre el 9 y el 21%; unos porcentajes, como mínimo, preocupantes. Un 'Estudio sobre el estrés del bebé', dirigido por Francisco Miguel Tobal, profesor titular de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid y experto en proyectos de investigación sobre ansiedad y estrés, sostiene que los niños más pequeños manifiestan habitualmente las situaciones que les estresan con el llanto. Además de este síntoma, «el bebé puede estar en un estado de alerta elevado, duerme mal, está irritado y manifiesta alteraciones de la alimentación», bien con pérdida del apetito o alimentándose con más frecuencia de lo normal. El informe recoge a su vez una investigación de María Jesús Mardomingo, jefe de Psiquiatría Infantil del Hospital Gregorio Marañón, quien argumenta que, entre las niñas, es más frecuente que evidencien su estrés con la ansiedad y/o la depresión, mientras que en los niños son más habituales los trastornos del comportamiento, como reacciones agresivas, hostilidad o dificultad en las relaciones. Amor y tranquilidad, la mejor medicina Las situaciones que estresan a las criaturas, además de las citadas, pueden ser múltiples. Debido a una enfermedad, y dentro de este apartado, por su incidencia, se destaca el cólico del lactante; la falta de cuidados; factores ambientales (ruidos, aislamiento o soledad, oscuridad), y la alimentación insuficiente o inadecuada, así como la falta de afecto o cariño y las discusiones en el seno familiar. Como es lógico, los consejos para prevenir o paliar el estrés de los bebés dependen de las causas que lo provoquen. Pero, en términos generales, el estudio subraya que «el mejor consejo sería conseguir que el niño se sienta atendido, querido e integrado dentro de la familia y que viva en un ambiente tranquilo». El trabajo, auspiciado por el Forum Almirón de la Inmunonutrición Infantil, recomienda la lactancia materna, «puesto que es uno de los mejores inmunorreguladores que existen». En caso de no poder ofrecer este tipo de alimentación por las razones que sean, la industria de nutrición infantil ha desarrollado fórmulas de alimentación infantiles enriquecidas. El informe otorga, como no podía ser de otra manera, una importancia crucial al ambiente familiar para que el niño no sufra esta alteración. Lo ideal es que crezca en un entorno relajado, sin discusiones (no elevar el tono de voz y menos discutir cuando está presente), crear una rutina horaria que distribuya los alimentos y el descanso, además de combinar momentos de compañía con los de juego individual. En lo que sí existe una unanimidad entre los expertos es en que la afectividad de los padres y la expresión de amor hacia el bebé son «directamente proporcionales» a su capacidad de aprender y desafiar las circunstancias de la vida. Una alimentación «adecuada y equilibrada» también es un factor esencial para reducir los niveles de estrés del bebé, ya que fortalece su sistema inmunológico y evita posibles patologías. Desarrollo emocional y social El estrés se puede producir antes del nacimiento, ya que «a través de los vasos de la placenta pueden pasar las hormonas de la respuesta de activación del estrés de la madre al hijo en formación». Otra posibilidad puede darse en el parto, con el estrés de la propia situación o bien desde el momento del nacimiento. Técnicamente se reconocen dos categorías de estrés, que también son aplicables a los críos: el eustress (bueno) y el distress (malo) o respuesta de ansiedad. El positivo se produce cuando la respuesta se adapta a la situación que la provoca y, el negativo, cuando la respuesta, bien por excesiva o por descontrolada, no se adapta a la situación. Recientes investigaciones sobre el cerebro, añade el estudio mencionado, indican que el estrés en edades muy tempranas puede afectar el desarrollo emocional y social del niño (baja autoestima, baja capacidad para empatizar, afectación de la memoria), una situación que se puede mantener durante la edad adulta. Otros problemas que se pueden producir, relacionados con la disfunción del sistema inmune, son alteración del apetito, aumento de infecciones (herpes labial) y cambios en la morbimortalidad del cáncer (pérdida de protección, infección, progresión de tumores).

viernes, 5 de junio de 2009

La televisión interfiere con el desarrollo del lenguaje en los bebés

Investigadores afirman que pasar más tiempo viendo la tele significa menos tiempo aprendiendo a hablar
La televisión reduce la interacción verbal entre los padres y los bebés, lo que podría retrasar el desarrollo del lenguaje en los niños, afirma un estudio de EE. UU. que desafía afirmaciones de que ciertos DVD dirigidos a los bebés en realidad los benefician. Los investigadores estudiaron a 329 niños de entre dos y 48 meses de edad, y encontraron que por cada hora adicional de exposición a la televisión, hubo una reducción de 770 palabras (siete por ciento) escuchadas por los niños de parte de un adulto. El estudio también encontró que mientras más horas pasaban viendo televisión, menos vocalizaciones producían los bebés cuando los adultos les hablaban. "Algunas de estas reducciones probablemente se deban a que los niños se dejen solos delante de la televisión, pero otras tal vez reflejen situaciones en que los adultos, aunque estén presentes, están distraídos por la pantalla y no interactúan con su bebé de manera discernible", escribieron el Dr. Dimitri A. Christakis, del Hospital Pediátrico de Seattle y colegas. "A primera impresión, estos hallazgos podrían parecer puramente intuitivos. Sin embargo, estos hallazgos deben ser interpretados a la luz del hecho de que los promotores de DVD para niños afirman que sus productos están diseñados para dar a padres y niños una oportunidad de interactuar entre sí, afirmación que carece de evidencia empírica", señalaron. Los investigadores añadieron que sus resultados podrían explicar hallazgos anteriores de una relación entre ver televisión y un retraso en el desarrollo del lenguaje. "Teniendo en cuenta el papel crítico que los cuidadores adultos desempeñan en el desarrollo lingüístico de los niños, que hablen o no a sus hijos mientras la televisión está encendida podría ser crítico y explicar los efectos que se atribuyen al contenido o incluso al tiempo de televisión", escribió el equipo. "Esto significa que los padres hablen menos (o no hablen) durante ciertos tipos de programas o en algunos momentos del día podría ser tan importante para este grupo de edad como lo que ven". El estudio aparece en la edición de junio de la revista Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine.

Con frecuencia, los problemas de salud de la infancia resurgen en la adultez

Una investigación muestra que la tensión física y el estrés en la niñez pueden tener efectos toda la vida

HealthDay News/Dr. Tango) -- Los problemas de salud física y mental de la niñez pueden tener consecuencias de por vida, lo que significa que iniciar la promoción de salud y la prevención de enfermedades al comienzo de la vida es importante, señalan expertos. "Está surgiendo un consenso científico de que los orígenes de la enfermedad de los adultos con frecuencia se encuentran en los trastornos del desarrollo y biológico que ocurren durante los primeros años de vida", según el Dr. Jack P. Shonkoff, de la Universidad de Harvard, y colegas. Los esfuerzos de promoción de la salud y prevención de las enfermedades deben comenzar en los primeros años de vida, recomienda el equipo de Shonkoff en un artículo que aparece en la edición del 3 de junio de la revista Journal of the American Medical Association, dedicada al tema de la salud infantil y adolescente. "Los investigadores han postulado que la experiencia temprana puede afectar la salud adulta al menos de dos maneras, mediante la acumulación del daño con el tiempo o por la fijación biológica de las adversidades durante los periodos sensibles del desarrollo. En ambos casos, puede haber un periodo de muchos años, incluso décadas, antes de que las experiencias adversas precoces se expresen en forma de enfermedad". Las enfermedades crónicas ocurren en un proceso acumulativo, como resultado de la tensión física y el estrés repetitivos, señalaron los autores del estudio en un comunicado de prensa de la revista. "Se han mostrado potentes asociaciones entre informes retrospectivos en la adultez de un creciente número de eventos traumáticos en la niñez con una mayor prevalencia de una amplia variedad de trastornos de salud, entre ellos la enfermedad de la arteria coronaria, la enfermedad pulmonar crónica, el cáncer, el alcoholismo, la depresión y el abuso de drogas, así como problemas solapados de salud mental, embarazo en la adolescencia, y factores de riesgo cardiovascular como obesidad, inactividad física y tabaquismo", escribieron Shonkoff y colegas. La fijación biológica de los factores de riesgo de una mala salud puede ocurrir durante periodos sensibles cuando el cerebro en desarrollo del niño es más receptivo a diversos estímulos, tanto positivos como negativos, muestran los hallazgos. "Las experiencias tempranas de maltrato infantil y pobreza se han asociado a mayores respuestas inmunitarias en la adultez que son factores de riesgo conocidos para el desarrollo de la enfermedad cardiovascular, la diabetes, el asma y la enfermedad pulmonar crónica", escribieron los autores del estudio.

miércoles, 3 de junio de 2009

Los pediatras aconsejan completar la vacunación Sabín contra la poliomielitis

"En la Argentina está erradicada, pero hay regiones donde la cobertura del plan de vacunación con Sabin es de apenas el 70% y necesitamos por lo menos una cobertura del 95%", aseguran desde la SAP. Sobre el caso dek bebé en San Luis, aseguran que no se trata de "polio salvaje", sino de un virus derivado. La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) aconsejó que la vacunación en los niños complete al menos el 95% de cobertura y al referirse al caso del bebé que enfermó en San Luis de poliomielitis recordó que lo importante es que no se trata de "polio salvaje", sino de un virus Sabín derivado."En la Argentina la polio está erradicada, pero hay regiones donde la cobertura del plan de vacunación con Sabin es de apenas el 70%, y necesitamos por lo menos una cobertura del 95% en cada departamento de cada provincia del país", aseguró Angela Gentile, secretaria de la SAP y jefa de Epidemiología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.En diálogo con Télam, Gentile dijo que la SAP se reunió para "considerar la situación epidemiológica actual" y que se valoró como "muy importante que el caso del chiquito de San Luis no es de polio salvaje sino un virus Sabin derivado".Los estudios de laboratorio confirmaron efectivamente que el poliovirus derivado provino de "un virus Sabin vacunal que mutó en más de 1% respecto de la cepa original Sabin (VDPV) y que ha revertido a la neurovirulencia".El bebé fue contagiado al vacunarse, debido a que posee una inmunodeficiencia de base llamada agamaglobulinemia.En 2000 y 2001, en Haití y República Dominicana, un virus Sabin derivado produjo aproximadamente 21 casos de poliomielitis y el brote terminó después de campañas masivas con vacunación.La Sabin "es una vacuna a virus atenuado, que va mutando, cambiando, a medida que circula en áreas de bajo contenido de vacunación", explicó Gentile."Para evitar que la polio vuelva hay que aumentar la vacunación en áreas de baja cobertura de dosis, es decir, de vacunación incompleta, incluso por afuera del esquema regular", sostuvo.La poliomielitis fue durante siglos una importante causa de invalidez y muerte en la infancia, hasta el advenimiento de la vacuna a mediados de la década del 50.En América, la Comisión Internacional para la Certificación de la Erradicación de la Poliomielitis certificó la interrupción de la circulación de poliovirus salvaje en el año 1994.La ausencia de circulación del poliovirus salvaje, sin embargo, no descarta la posibilidad de su reintroducción a través de un caso importado de países como Afganistán o India, donde persiste.También, eventualmente, el virus atenuado de la vacuna Sabin puede realizar una mutación y revertir a la neurovirulencia, para lo cual debe infectar a personas susceptibles, es decir, no vacunadas, inmunosusceptibles o que no han completado el plan de vacunación.Frente a estas posibilidades, el Ministerio de Salud de la Nación ordenó realizar una vigilancia activa de la ocurrencia de casos de Parálisis Fláccida Aguda (PFA), tal como el del bebé de San Luis, en menores de 15 años, para descartar que puedan ser debidos a cualquiera de estas situaciones.Es difícil confirmar la poliomielitis paralítica en la fase aguda sobre la base de los signos y síntomas clínicos solamente, ya que muchas otras enfermedades y trastornos pueden causar síntomas similares; por lo tanto, la confirmación del laboratorio es indispensable para el diagnóstico definitivo.Las dos enfermedades que más se le asemejan son el síndrome de Guillain-Barré (SGB) y la mielitis transversa.En mayo de 2009 el Departamento de Epidemiología de la ciudad Buenos Aires recibió la notificación de un caso de parálisis fláccida aguda en un bebé de 1 año y 3 meses residente en San Luis, que fue internado en el Hospital Garrahan el 8 de abril pasado para estudio y diagnóstico.Durante su internación se le diagnosticó agamaglobulinemia y comenzó un tratamiento en el servicio de inmunología del que fue dado de alta el 30 de abril.Pero el 3 de mayo comenzó a tener dificultades para deambular, por lo que el 8 fue reinternado, tras lo cual se le diagnosticó Parálisis Fláccida Aguda (PAF).La Dirección de Epidemiología de San Luis realizó las medidas de control de foco tras recibir la notificación del caso, lo que incluyó la visita al domicilio y el control de todos los carnets de vacunación de los contactos familiares, para garantizar que tuvieran el esquema de Sabin completo, lo que así resultó.Sin embargo, el esquema de cobertura con Sabin del año 2008 para toda la provincia de San Luis no alcanzó en promedio al 95% recomendado por la SAP: fue del 93,3% para la tercera dosis, del 87,2% para el primer refuerzo y del 98,3% para el refuerzo de ingreso escolar, informó la entidad.

lunes, 1 de junio de 2009

Padres de niños enfermos también suelen tener problemas de salud

NUEVA YORK (Reuters Health) - Los padres de chicos con enfermedades crónicas sufren dos veces más probabilidades de tener problemas de salud que los papás de niños sanos, reveló un estudio realizado en Canadá. "Aún luego considerar factores asociados con la salud, como la edad, la adicción al tabaco y los ingresos, los padres de niños con enfermedades crónicas eran más propensos a tener problemas de salud", dijo la doctora Jamie C. Brehaut a Reuters Health. "Los padres de niños enfermos deberían cuidar su propia salud y no sólo la de sus hijos", dijo Brehaut, del Instituto de Investigación del Hospital de Ottawa y de la University of Ottawa. Deberían consultar al médico con regularidad y asegurarse de que el doctor comprenda la situación familiar. El equipo dirigido por Brehaut analizó la calidad de la salud de los cuidadores (la madre en el 90 por ciento de los casos) de 3.633 niños sanos y de 2.485 chicos con enfermedades crónicas leves a graves que "usaban gran cantidad de servicios hospitalarios", agregó Brehaut. Esos pares de padres/hijo eran parte del estudio National Longitudinal Survey of Children and Youth, según indican los autores en American Journal of Public Health. Las familias tenían características sociodemográficas similares, aunque las de los niños con enfermedades crónicas solían ser hogares de padre o madre únicos, tenían cuidadores algo más jóvenes (35,4 frente a 36,1 años) y tendían a fumar más. El 57 por ciento de los padres de niños con problemas de salud habló de sus propios problemas. En cambio, el 35 por ciento de los papás con niños sanos mencionó problemas de salud del cuidador. Los padres de niños enfermos eran más propensos a tener limitaciones para hacer las tareas en el hogar, el trabajo o en otros sitios (un 16 frente a un 7 por ciento de los padres de niños sanos). Los cuidadores de niños con problemas de salud también eran más propensos a tener más síntomas de depresión y tendían a no considerar que su salud era excelente o muy buena. Los factores normalmente asociados con una peor calidad de salud no lograron explicar la mayor prevalencia de enfermedades crónicas en los padres de niños con problemas de salud. Una incógnita, que para los autores demanda más estudios, "es cómo los efectos sobre la salud de esos padres cambian en el tiempo", dijo Brehaut. FUENTE: American Journal of Public Health, junio del 2009

Tecnoansiedad: nuevo riesgo para la salud de los chicos

Lo pueden sufrir si viven hiperconectados y se encuentran, de pronto, sin acceso a Internet o al celular. Para los especialistas, es clave que los adultos les acerquen otras propuestas de diversión. Por: Graciela Gioberchio Muchas horas conectados a la compu, con los pulgares a full enviando SMS, infaltables jueguitos de la Play y el mp3 pegado al oído. Hoy los chicos están hiperconectados. Tienen entre 7 y 16 años, son de clase media y alta y, en general, también sus papás están pendientes de la tecnología. ¿Qué les pasa cuando pierden el acceso a las tecnologías de la información y la comunicación (TICs), ya sea porque se van a una casa de fin de semana, a un campamento, de vacaciones o porque sus papis los castigan prohibiéndoles estar online? En Estados Unidos ya hablan de un nuevo mal: la "tecnoansiedad", un estado de nerviosismo que, precisamente, desencadena la falta de conexión. Los expertos consultados por Clarín coinciden en que se trata de un síntoma más de los trastornos de ansiedad que en estos tiempos padecen los chicos y también los grandes."Hay una alta asociación en los chicos que consultan por trastornos de ansiedad con la utilización excesiva de las TICs", afirma el psiquiatra Enzo Cascardo, presidente de la Asociación Argentina de Trastornos de Ansiedad. Y aclara: "Pero eso no significa que los chicos que usan en exceso la PC o el móvil generen, necesariamente, un trastorno de ansiedad que, además, hay que aclarar, tiene una base genética"."En general, la 'tecnoansiedad' de los chicos es un estado emocional pasajero que no es patológico. Es más intenso en los chicos que canalizan su ansiedad a través de las TICs, y que en muchos casos también sus padres se ponen muy ansiosos cuando sus hijos no responden sus llamados al celular. Cuando esos chicos pasan abruptamente de estar hiperconectados a una comunicación sin aparatos de por medio, cara a cara, con la palabra y la mirada, se sienten mal. En el campamento puede volverse un analfabeto emocional porque de golpe cambió su modo de comunicación habitual", explica Daniel López Rosetti, profesor de psicofisiología de la Universidad Maimónides y presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés. ¿Qué es la ansiedad? Es una forma de miedo sin objeto definido que suele provocar un estado de nerviosismo y temor al futuro. "Pueden aparecer alteraciones en la conducta, como dificultades para relacionarse con otros, peleas y problemas para compartir vivencias grupales. Y también síntomas físicos como indigestión, náuseas y diarrea", apunta López Rosetti.En Argentina aún no hay estudios médicos sobre "tecnoansiedad". Por ahora, los expertos lo analizan como un detonante que evidencia otros trastornos: "Hoy los chicos con problemas de atención, por ejemplo, se satisfacen con las TICs. Cuando los alejan de la tecnología, se hacen más notorias sus dificultades", ejemplifica el coordinador de Neuropsicología Infantil del Hospital Italiano, Esteban Vaucheret Paz. El director de Fobia Club, Gustavo Bustamante, dice que "los papás no traen a sus hijos por esto; el síntoma se ve en el tratamiento de trastornos más complejos".En un enfoque psicoanalista, Alejandra Marroquín, del Centro Dos, explica que "esta época tiene rasgos que facilitan la creación de padecimientos subjetivos como la 'tecnoansiedad': una señal de la cultura actual que incita a consumir en forma compulsiva". Sonia Almada, del Centro de Salud Mental Aralma, amplía: "Lo que enferma a los chicos es la falta de propuestas de diversión que involucren todo el cuerpo del chico y no sólo los dedos y la cabeza". Y Lila Isanovich, de la Fundación Buenos Aires, propone que los papás les den tiempo a sus hijos para vivir "otras experiencias, como conectarse con la naturaleza".