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viernes, 13 de noviembre de 2009

Una nueva opción contra la diabetes




Se trata de un dispositivo innovador que calcula permanentemente los niveles de glucemia y cuánta insulina infundir. Evita los múltiples pinchazos diarios a los que se someten los pacientes y mejora su calidad de vida.

Aunque está disponible en nuestro país desde hace unos años, no está tan difundida entre los pacientes y, teniendo en cuenta las mejorías que ellos mismos aseguran haber experimentado, parece necesario difundir su existencia un poco más. Se trata de una terapia innovadora contra la diabetes tipo 1. Antes de avanzar, cabe explicar que la enfermedad consiste en un desorden del metabolismo que se manifiesta en el proceso que convierte el alimento ingerido en energía. En las personas que la padecen, la insulina -el factor más importante de esta conversión, producido por el páncreas- o no es suficiente para permitir el ingreso del azúcar en la sangre y en las células (dando lugar al tipo 1 de la enfermedad); o bien no es recibida por el organismo, que “no responde” (diabetes tipo 2, o no insulinodependiente, o “del adulto”).

El nuevo dispositivo se conoce como “infusor de insulina con monitoreo continuo de glucosa”, y su carácter innovador radica en integrar la infusión continua de insulina con la medición constante de glucosa en tiempo real.
Se estima que la padece aproximadamente el 7% de los argentinos mayores de 40 años, y de ellos, el 10% es diabético tipo 1 (alrededor de 250 mil). Gran parte de ellos no pueden alcanzar un buen control de su enfermedad debido a que presentan inestabilidad en los valores de su glucemia (tienen hipo o híper glucemias) o les cuesta adaptar los horarios del tratamiento a su actividad cotidiana.
En este sentido, el infusor de insulina con monitoreo continuo de glucosa aparece como una nueva herramienta disponible para el tratamiento de los pacientes que padecen diabetes tipo 1. El dispositivo administra insulina adoptando un funcionamiento similar al del páncreas (el órgano que produce la insulina). Al mismo tiempo, mide la glucosa continuamente, indicando en qué nivel se encuentra a cada momento y permite establecer una tendencia que ayuda al paciente a prevenir eventos de híper o hipoglucemia. Entre otras cosas, ayuda al paciente a conocer y comprender más su enfermedad y, al estar más controlado, sentirse seguro.
Giro radical
Es deportista, capitán de un equipo de fútbol, corre 10 km diarios, y también juega al golf. Además, es no vidente, como consecuencia de la diabetes que sufre desde hace 20 años. Adrián Almasio tiene hoy 38, y juega en el Seleccionado nacional de Fútbol para Ciegos, conocido como Los Murciélagos. Su vida cambió hace dos años, según asegura, gracias al infusor de insulina. Además, desde hace seis meses también cuenta con la bomba que monitorea sus niveles de glucosa.
En diálogo con Hoy, Adrián habla de un cambio “total”, tanto “en la calidad de vida como en el control de la enfermedad”. Para ponerlo en cifras, antes se inyectaba insulina en el abdomen entre 8 y 12 veces por día, mientras que ahora pasó a hacerlo unas 4 o 6 veces por mes. Una de las cuestiones es que ya no corren riesgo otros órganos de su cuerpo, como sucedió con su vista. Como dispositivo, Adrián cuenta que es de muy fácil manejo, “más aún para quienes pueden ver normalmente, porque tiene un visor”. En su caso, necesitó una capacitación especial y se aprendió las cosas “de memoria” aunque, cuenta, podría colocarle un lector para que una voz le indique lo que se ve en la pantalla. Además, no necesita tener control sobre lo que come, y su vida como deportista también tuvo un giro radical. “Mi rendimiento mejoró en un 100%. Cuando no tenía la bomba, si bien estaba controlado, no estaba al tanto del nivel de glucemia todo el tiempo, y me agitaba mucho más”, señala Adrián, y cuenta que, antes de hacer alguna de las múltiples actividades deportivas que practica, le “avisa” a la bomba lo que está a punto de hacer para que le infunda un porcentaje menor de insulina. El dispositivo se retira cuando la persona se da una ducha, o para realizar deporte, aunque esto último no es necesario.
En cuanto a la difusión que tiene el sistema entre los pacientes, Adrián contó que, por un lado, es costoso y, aunque deberían, en general las obras sociales no lo cubren. “No todas las personas tienen la misma perseverancia para conseguir lo que quieren”, señaló en referencia a las constantes negativas que los diabéticos reciben muchas veces a la hora de pedir por los tratamientos que les corresponden.
Por otro lado, cabe mencionar que Adrián está a punto de inaugurar una asociación civil que lleva su nombre, con sede en Carmen de Areco, al sur de la provincia de Buenos Aires. Se trata de una organización sin fines de lucro que estará destinada a personas con capacidades especiales de cualquier tipo, abuelos, y miembros de comunidades aborígenes en pos de su inclusión laboral, social y deportiva. El sitio web es http://www.asocivilalmasio.org.ar.
Sin diagnóstico
Un millón de argentinos que padece de diabetes no está diagnosticado y la obesidad es responsable del 70% del riesgo de desarrollar la enfermedad, informó ayer el Foro Interdisciplinario sobre Diabetes (FID).
La entidad, que reúne a especialistas de distintos ámbitos de la medicina y del campo de la investigación sobre la diabetes y enfermedades vinculadas con esa patología, presentó un documento sobre la prevención primaria de la diabetes tipo 2 y el estado actual del conocimiento en el país para afrontar el trastorno.
Los datos ofrecidos durante un encuentro médico indican que en Argentina la enfermedad afecta al 8,5% de la población adulta, es decir, unos dos millones de personas. Pero el 50% de los afectados desconoce su condición de diabético porque no consulta al médico y porque la enfermedad es asintomática, mientras que entre el 20 y 30% de quienes saben sobre su patología no recibe ningún tratamiento.
Juan José Gagliardino, coordinador del Foro e investigador médico del Conicet, insistió en la importancia “de no sólo atender a la población diabética, sino también a la prediabética”, es decir, a aquellos “que están en la antesala de la diabetes por su obesidad o antecedentes familiares puedan adoptar medidas que ayuden a evitarla”.
Gagliardino consideró que “la herramienta más importante para enfrentar la diabetes es un cambio en el estilo de vida”, que se traduce en mantener un peso adecuado y realizar alguna actividad física.

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