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domingo, 10 de enero de 2010

3 de cada 10 adultos mayores sufren problemas de desnutrición


A menudo la pérdida de peso sin razón se asocia al paso inevitable del tiempo. Sin embargo, hay otros factores culturales, sociales y económicos que tienen más que ver con esta realidad. La mayor incidencia de problemas de peso y alimentación se da en la población de hombres y mujeres por encima de los 60 años que se encuentran hospitalizados, que viven en hogares y aquellos que padecen condiciones neurológicas o cáncer.

Es frecuente ver adultos mayores -formalmente la población que excede los 60 años- que a medida que pasan los años y aun cuando muchos presentaban sobrepeso, comienzan a perder kilos. Esto, en lo cual intervienen múltiples factores de índole social, económico, clínico y cultural, comienza entonces a ser visto casi como una condición inevitable del paso del tiempo.
Sin embargo, no debería ser así: "La pérdida de peso en alguien mayor de 60 años no debe ser tomada como algo normal bajo ninguna circunstancia. Por eso, cuando esto ocurre, es necesario realizar los chequeos y estudios correspondientes para que la persona pueda contar con los nutrientes claves para una buena calidad de vida", sostuvo el doctor Isidoro Fainstein, ex presidente de la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría.
No obstante, es una realidad que la desnutrición -un problema que en general y tanto en nuestro país como en el mundo está subdiagnosticado- es más prevalente en la población anciana. Esto se ve específicamente en ciertos grupos más vulnerables como aquellos que están internados o alojados en instituciones médicas y de cuidado, así como también aquellos que padecen problemas neurológicos o cáncer.
En el primer caso, un estudio de la Asociación Argentina de Nutrición Enteral y Parenteral (AANEP) mostró que en la argentina el 47,3 por ciento de las personas hospitalizadas presenta algún grado de desnutrición de moderada a severa. Mientras que entre los pacientes neurológicos (tomando en cuenta patologías como la demencia y el Alzheimer, especialmente frecuentes después de una determinada edad), se estima que más del 60 por ciento está desnutrido.
Finalmente, con relación a las personas que presentan condiciones oncológicas, su estado nutricional dependerá del cuadro, el estadío y el tipo y tamaño de tumor.
"Más allá de las cifras, es de suma importancia asesorar a las personas sobre la importancia y necesidad de preservar una adecuada nutrición en todas las etapas de la vida. En este sentido, al llegar a la tercera edad debe continuarse con el consumo de las mismas fuentes de nutrientes que durante todo el transcurso de la vida, ya que no es normal ni saludable comer menos y estar más delgados a medida que se envejece", agregó el doctor Silvio Schraier, también ex presidente pero en este caso de la Sociedad Argentina de Nutrición.
En la Argentina, según diversas proyecciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el grupo de personas mayores de 60 años representa el 13 por ciento de la población, aunque se cree que para el año 2050 esa cifra alcanzará el 25 por ciento. Mientras tanto, la misma fuente calcula que para 2020, un millón de personas tendrán más de 80 años. Estos, se supone, son los que están en mayor riesgo de desnutrición.
Es por eso que, de acuerdo con lo expresado por los especialistas, resulta fundamental estar atentos a cualquier síntoma que pueda indicar la presencia de desnutrición, pues esta condición no sólo incrementa el riesgo de mortalidad, sino que además contribuye al avance o progresión de determinadas condiciones, y las complicaciones que éstas generan.
También, debido a la falta de nutrientes, para los adultos mayores suele ser más complicada la cicatrización de las heridas, así como también la prevención de las infecciones.
Por el contrario, y sin mencionar el aspecto emocional que indudablemente está íntimamente relacionado con cómo uno se vea "por fuera", tener un adecuado estado nutricional ayuda a los ancianos a atenuar la pérdida de peso, reducir las hospitalizaciones, disminuir la tasa de infecciones, bajar el riesgo de úlceras y mejorar la salud física en general.
Una mejor calidad de vida
Justamente el punto de lo físico ocupa un rol fundamental en lo que es el cuidado de la salud durante la tercera edad, porque mientras muchos creen que después de una determinada cantidad de años ya no es posible moverse, los médicos señalan que es especialmente importante, siempre y cuando la actividad que se lleve a cabo esté indicada y controlada por un profesional.
Si a esto se le suman las actividades intelectuales y la actitud positiva, será posible tener una mejor vejez, aun cuando existan factores genéticos que predispongan al desarrollo de determinadas enfermedades.
"Para sentirse bien es importante mantener o incrementar la actividad intelectual, ejercitando la memoria, leyendo, estudiando o utilizando juegos de ingenio como pasatiempo. Adicionalmente, en la medida de lo posible, los adultos mayores deberían continuar trabajando, preferentemente en la misma actividad que realizaron durante otras etapas de su vida", refirió al ser consultado por Pro-Salud News, el doctor Alejandro Mondelli, médico especialista en gerontología y presidente de la Sociedad Argentina para el estudio del Envejecimiento y la Longevidad.
Cuidados por parte de la familia
Las vacaciones, período que están atravesando muchos de los que residen en nuestro país son un tema "candente" para los adultos mayores que, tal como consta en diversos relevamientos poblacionales integran el 34,5 por ciento de los hogares.
Si bien muchas familias optan por llevarse a los abuelos, padres y por qué no bisabuelos, muchos otros deben permanecer en sus casas, sintiéndose muchas veces solos y deprimidos, situación que no contribuye a la prevención de una situación de riesgo.
Entonces, los especialistas recomiendan que, en caso que los abuelos viajen con el resto de la familia, a fin de incluirlos y que se sientan cómodos, es importante integrarlos a las salidas, adaptándolas para que ellos puedan salir y compartir momentos con sus nietos, por ejemplo.
Por su parte, en caso que permanezcan en su lugar, una tendencia que llegó desde el exterior para quedarse, las "estadías breves", representa una opción.
"Este concepto surge para aportar una solución a quienes desean respetar los tiempos y las necesidades del adulto mayor, junto a pares. Así, se programan actividades recreativas y de esparcimiento, que cuentan con el apoyo de un equipo médico y social, para que los mayores puedan disfrutar sus días al aire libre, en la pileta o caminando por un gran parque", comentó a Pro-Salud News la licenciada Mercedes Olmedo, terapeuta familiar de Hirsch, centro de excelencia para adultos mayores.
"Se trata de una solución alternativa que puede ser utilizada no sólo durante las vacaciones, sino también ante un viaje de negocios o un fin de semana largo; y que le permite a los abuelos descansar sin tener que preocuparse por ir al médico, recordar su medicación o hacer tareas domésticas", concluyó Olmedo.

1 comentarios:

curso nutricion geriatrica dijo...

El evidente envejecimiento progresivo de la población que sufre la sociedad contemporánea occidental requiere garantizar a los ancianos servicios específicos que contribuyan a elevar su calidad de vida. Esta labor sólo puede ser llevada a cabo por profesionales especializados en los ámbitos geriátrico y gerontológico.