Pese a las cómicas bromas a lo 'Escenas de Matrimonio' tantas veces interpretadas en el cine o en la televisión, un estudio científico realizado por la Universidad de Otago, de Nueva Zelanda, asegura que la vida en pareja reduce los reigos de sufrir depresión y ansiedad. Estos problemas físicos y mentales se disparan cuando la relación termina.
El estudio revela que el final de un matrimonio o de una vida en pareja, el proceso de separación, divorcio o muerte del cónyuge, está legado a un mayor riesgo de sufrir problemas mentales.
Las mujeres tienen una mayor probabilidad de refugiarse en el alcohol o en las drogas mientras que los hombres suelen caer en la depresión, según este estudio realizado a 30.000 personas en 15 países.
"Este estudio es muy sólido ya que la muestra ha sido muy grande y hemos podido comparar el número de parejas con el número de casos de personas con depresión, ansiedad y los abusos de sustancias", asegura la psicóloga Kate Scott.
"Además, hemos podido examinar qué ocurre en la salud mental de las personas que viven con otra pareja, comparándolo con quien no se ha casado jamás y con las personas cuyo matrimonio ha terminado", explicó.
martes, 15 de diciembre de 2009
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