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martes, 29 de septiembre de 2009

Uso de radioisótopos en la terapeutica

Diversos compuestos radioactivos contribuyen eficazmente con ciertos tratamientos. La terapéutica con radiofármacos implica la irradiación selectiva de las lesiones minimizando la que reciben los órganos vecinos.
Los avances en el conocimiento de la biología molecular hacen que se desarrollen nuevos radiofármacos y estrategias para el diagnóstico y tratamiento. Una cantidad considerable de investigaciones se llevan a cabo en todo el mundo usando radionucleidos con una alta especificidad química y biológica. Los radioisótopos que generan la irradiación para el tratamiento, en forma similar a los usados en diagnóstico, se transportan a través de un elemento o un compuesto biológico de distribución conocida. Los radiofármacos con determinada afinidad son usados para obtener imágenes, pero dependiendo del ligando y del nivel y tipo de energía del radioisótopo al que se una, estos agentes pueden ser usados para tratamiento. Las aplicaciones terapéuticas se remontan a más de 80 años con el uso ininterrumpido del 131I (Yodo-131) para tratar los remanentes de tejido tiroideo en el cáncer diferenciado y del 32P (Fósforo-32) en la trombocitosis y en la policitemia vera. Nuevos y diferentes radionucleidos 90Y (Itrio-90), 186/188Re (Renio-186 y 188), 153Sm (Samario-153) y 177Lu (Lutecio-177) mediante sofisticados procesos de marcación son incorporados a compuestos que presentan una determinada biodistribución. La mayoría de los radioisótopos usados en terapia son emisores de radiación beta (o de electrones), en una minima proporción y en centros especializados con carácter experimental se utilizan partículas alfa. El radioisótopo ideal es un emisor beta y gama, que al mismo tiempo permita la obtención de imágenes y la realización del tratamiento. La terapéutica con radiofármacos implica la irradiación selectiva de las lesiones minimizando la que reciben los órganos vecinos. La fisiología y la bioquímica han permitido el diseño de moléculas transportadoras de radionúclidos. La administración sistémica de radiofármacos beta emisores que son incorporados al metabolismo óseo permite la irradiación de las áreas afectadas del esqueleto sin dañar las estructuras adyacentes. Radiofármacos como 89SrCl, 153Sm EDTMP y 186Re HEDP son usados en numerosos centros como paliativos del dolor óseo. El conocimiento de la biología de ciertos tumores que producen hormonas, secretan aminas o poseen una elevada concentración de receptores en la membrana celular y que son evidenciadas por la centellografía, proporciona la oportunidad de tratamiento con péptidos marcados con 90Y, 186/188Re y 177Lu. De igual modo la similitud de la M131IBG con la norepinefrina facilita el tratamiento de los tumores cantantes de la molécula. La radio inmunoterapia combina un isótopo radiactivo como 131I o 90Y, con la actividad de un anticuerpo monoclonal especifico, que se adhiere a la superficie celular, y ha demostrado su eficacia en la recurrencia de cierta estirpe de linfomas.La administración intraarterial ofrece la posibilidad de irradiar un área determinada con mayor dosis asociada a una prolongada retención del radiofármaco por las lesiones en las embolizaciones con microesferas de 90Y o con esteres de ácidos grasos marcados (LUF) con 131I o 188Re. Las aplicaciones terapéuticas en Medicina Nuclear incluyen entre otrasel tratamiento del cáncer diferenciado de tiroides, del dolor óseo metastático, del carcinoma hepatocelular y las metástasis hepáticas, del linfoma no Hodgkin folicular y de los tumores neuroendocrinos. Nuevas estrategias para vehiculizar isótopos con posibilidades terapéuticas y nuevas vías de metabolización en circunstancias fisiológicas o patológicas están en estudio y constituyen una promisoria aplicación para el futuro. Dra. Patricia ParmaJefe del Servicio de Medicina NuclearInstituto de Oncología Angel Roffo

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