lunes, 18 de enero de 2010
Donar sangre es donar vida
La sangre es indispensable para vivir. La sangre no se puede fabricar y caduca. Su papel es tan esencial que la disminución de su volumen o la alteración de alguna de sus funciones pueden poner en peligro la supervivencia del organismo; es decir, la sangre es sinónimo de vida porque no existe vida sin ella. Desde la Cruz roja se organizan campañas de donación porque 3 de cada 4 personas necesitarán en algún momento de su vida recibir sangre.
Es imprescindible aportar al accidentado o al enfermo los elementos que le falten y recuperar la función alterada. Esta operación se denomina transfusión sanguínea.
La donación de sangre, gesto generoso y desinteresado, es hoy por hoy, la única forma de salvar la vida o recuperar la salud para cualquier persona que sufra un déficit de componentes sanguíneos.
La mayoría de la población necesitará, en algún momento de sus vidas, sangre para ellos mismos o para alguien muy cercano. La sangre es un tejido irremplazable y no se puede fabricar, por ello, la única manera de conseguirla es mediante la donación voluntaria y altruista de las personas solidarias.
Esta falta de donaciones contrasta con la creciente necesidad de sangre y componentes sanguíneos. El índice de donaciones en España es de 38 aportaciones por mil habitantes y año, cuando según la Organización Mundial de la Salud debería estar entre 40 y 50 donaciones. Por otra parte, el aumento de la esperanza de vida y el envejecimiento de la población hacen prever un incremento continuo de la demanda de sangre y de sus componentes. Igualmente, el gran incremento de la actividad sanitaria implica una demanda continua de componentes sanguíneos.
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