El uso de nuevas moléculas como trazadoras en el diagnóstico por imagen conocido en el ámbito sanitario como "PET-TAC" permite detectar precozmente tumores de crecimiento lento como el cáncer de próstata, avanzar hacia un tratamiento personalizado y mejorar la aplicación de radioterapia y quimioterapia.
El diagnóstico por imagen PET-TAC es una técnica que requiere de la administración de un radiofármaco o trazador introducido en una molécula.
Hasta ahora el único trazador empleado era un derivado de la glucosa, pues "la fuente de energía del cáncer es el azúcar", por lo que "cuanta más glucosa consume más cáncer hay", ha explicado a EFE Antonio Maldonado, jefe de la Unidad de Imagen Molecular de la clínica Ruber Internacional.
Sin embargo, existen tumores que crecen con lentitud y, por tanto, consumen poco azúcar, en los que "el PET puede fallar" y que solo son detectados por la elevación del marcador en sangre (PSA).
Uno de ellos es el cáncer de próstata, un tumor cada vez más frecuente, según Maldonado, y que interesa abordarlo cuando está localizado a nivel de la pelvis.
Para permitir su diagnóstico, han aparecido nuevos trazadores como la colina, una sustancia que mide el grado de crecimiento de la membrana celular de tal modo que aunque el desarrollo del tumor sea lento es posible detectarlo.
No obstante, "lo idóneo es usar varios trazadores, como la glucosa para ver si hay lesiones agresivas o la colina para detectar las lesiones más locales", ha subrayado Maldonado.
Estas innovaciones permiten avanzar en "un estudio a la carta del paciente oncológico" que posibilite usar un radiofármaco específico según el tumor.
"Hay tumores que con una simple ecografía se pueden localizar, pero el diagnóstico de otros requiere un estudio de resonancia cerebral y PET con varios trazadores", ha señalado Maldonado, quien ha añadido que todo el proceso se realiza con la colaboración del oncólogo o cirujano.
La introducción de la imagen PET-TAC para planificar los tratamientos de radioterapia ha cambiado el manejo de los pacientes afectados por tumores de gran prevalencia como el cáncer de pulmón o el de cabeza y cuello.
De este modo, esta herramienta diagnóstica permite radiar un tejido y hacer que esa radiación sea lo más selectiva posible, porque "a veces son las radiaciones las que hacen que empeore el paciente".
"Si introduces la información del PET no es necesario radiar tejidos sanos sino sólo donde se localice el tumor, por lo que el método es menos dañino y aumenta la supervivencia del enfermo", ha apuntado el jefe de la Unidad de Imagen Molecular de la clínica Ruber Internacional.
El PET-TAC facilita además la comprobación de la eficacia de la quimioterapia al proporcionar información sobre el grado de respuesta tras su aplicación.
"Al informar rápidamente sobre la efectividad de la quimioterapia, se evitan quimioterapias innecesarias y permite aplicar la exacta", ha concluido Maldonado.
lunes, 2 de noviembre de 2009
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