Muchos científicos se lanzaron a su estudio en los últimos años, para tratar de identificar por qué funciona mal el reloj biológico en estos casos. Ahora, un grupo de investigadores con varios miembros argentinos logró demostrar por primera vez en laboratorio que el "jet lag" se produce por una falta de sincronía entre dos regiones del reloj biológico del cerebro: el que regula el sueño profundo y el que maneja el sueño REM (Movimiento Ocular Rápido, por sus siglas en inglés), informó Diario Hoy en su sitio web.
El estudio fue encabezado por el profesional argentino Horacio de la Iglesia, egresado de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA e investigador del departamento de Biología de la Universidad de Washington, y fue publicado por la revista especializada Current Biology.
El especialista explicó que todos los organismos cuentan con un reloj biológico, que se maneja en un ciclo de más o menos 24 horas. "Estos relojes le dan la hora a procesos fisiológicos y del comportamiento de modo que los mismos ocurran a la hora adecuada en forma de ritmos que se repiten diariamente", señaló.
Los mamíferos poseen un reloj biológico central en el hipotálamo del cerebro, llamado núcleo supraquiasmático (NSQ). Está constituido por un grupo de células nerviosas que se comunican con el resto del cerebro para dar la hora.
Según De la Iglesia, cada vez que la persona ve la luz del día se "pone en hora" este mecanismo, gracias a la conexión que existe entre la retina y algunas neuronas del NSQ.
"En ratas –continuó-, estas neuronas están ubicadas en la parte ventral del NSQ. Otras neuronas dentro del NSQ, que en la rata se encuentran en la parte dorsal, no reciben comunicación directa desde la retina y por lo tanto dependen de las neuronas ventrales para recibir información acerca de la luz. El 'jet lag' se produce, en parte, por una falta de sincronía entre la parte dorsal y ventral de ese reloj biológico frente a los cambios de horario".
Este esbozo por desentrañar los mecanismos del "síndrome de husos horarios" es el primer paso para buscar soluciones o tratamientos. En ese sentido, los investigadores plantean la necesidad de recomposición rápida de la sincronización Entre neuronas para que la adaptación a los distintos husos horarios no demore tanto tiempo.
lunes, 11 de mayo de 2009
Científicos argentinos están cerca de lograr la cura del "jet lag"
El también conocido como "síndrome de husos horarios" estaría a punto de encontrar tratamiento. Un grupo de investigadores, entre ellos algunos locales, identificaron qué falla en el cerebro cuando se viaja en aviónEl "jet lag" es un desequilibrio en el reloj interno de las personas (que marca los períodos de sueño y vigilia) que se produce cuando ésta se traslada largas distancias y cambia de huso horario. Es por ello que se lo relaciona con los viajes en avión. Algunas de sus características son los trastornos en el sueño, la irritabilidad, el dolor de cabeza, la fatiga y la falta de concentración.
Muchos científicos se lanzaron a su estudio en los últimos años, para tratar de identificar por qué funciona mal el reloj biológico en estos casos. Ahora, un grupo de investigadores con varios miembros argentinos logró demostrar por primera vez en laboratorio que el "jet lag" se produce por una falta de sincronía entre dos regiones del reloj biológico del cerebro: el que regula el sueño profundo y el que maneja el sueño REM (Movimiento Ocular Rápido, por sus siglas en inglés), informó Diario Hoy en su sitio web.
El estudio fue encabezado por el profesional argentino Horacio de la Iglesia, egresado de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA e investigador del departamento de Biología de la Universidad de Washington, y fue publicado por la revista especializada Current Biology.
El especialista explicó que todos los organismos cuentan con un reloj biológico, que se maneja en un ciclo de más o menos 24 horas. "Estos relojes le dan la hora a procesos fisiológicos y del comportamiento de modo que los mismos ocurran a la hora adecuada en forma de ritmos que se repiten diariamente", señaló.
Los mamíferos poseen un reloj biológico central en el hipotálamo del cerebro, llamado núcleo supraquiasmático (NSQ). Está constituido por un grupo de células nerviosas que se comunican con el resto del cerebro para dar la hora.
Según De la Iglesia, cada vez que la persona ve la luz del día se "pone en hora" este mecanismo, gracias a la conexión que existe entre la retina y algunas neuronas del NSQ.
"En ratas –continuó-, estas neuronas están ubicadas en la parte ventral del NSQ. Otras neuronas dentro del NSQ, que en la rata se encuentran en la parte dorsal, no reciben comunicación directa desde la retina y por lo tanto dependen de las neuronas ventrales para recibir información acerca de la luz. El 'jet lag' se produce, en parte, por una falta de sincronía entre la parte dorsal y ventral de ese reloj biológico frente a los cambios de horario".
Este esbozo por desentrañar los mecanismos del "síndrome de husos horarios" es el primer paso para buscar soluciones o tratamientos. En ese sentido, los investigadores plantean la necesidad de recomposición rápida de la sincronización Entre neuronas para que la adaptación a los distintos husos horarios no demore tanto tiempo.
Muchos científicos se lanzaron a su estudio en los últimos años, para tratar de identificar por qué funciona mal el reloj biológico en estos casos. Ahora, un grupo de investigadores con varios miembros argentinos logró demostrar por primera vez en laboratorio que el "jet lag" se produce por una falta de sincronía entre dos regiones del reloj biológico del cerebro: el que regula el sueño profundo y el que maneja el sueño REM (Movimiento Ocular Rápido, por sus siglas en inglés), informó Diario Hoy en su sitio web.
El estudio fue encabezado por el profesional argentino Horacio de la Iglesia, egresado de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA e investigador del departamento de Biología de la Universidad de Washington, y fue publicado por la revista especializada Current Biology.
El especialista explicó que todos los organismos cuentan con un reloj biológico, que se maneja en un ciclo de más o menos 24 horas. "Estos relojes le dan la hora a procesos fisiológicos y del comportamiento de modo que los mismos ocurran a la hora adecuada en forma de ritmos que se repiten diariamente", señaló.
Los mamíferos poseen un reloj biológico central en el hipotálamo del cerebro, llamado núcleo supraquiasmático (NSQ). Está constituido por un grupo de células nerviosas que se comunican con el resto del cerebro para dar la hora.
Según De la Iglesia, cada vez que la persona ve la luz del día se "pone en hora" este mecanismo, gracias a la conexión que existe entre la retina y algunas neuronas del NSQ.
"En ratas –continuó-, estas neuronas están ubicadas en la parte ventral del NSQ. Otras neuronas dentro del NSQ, que en la rata se encuentran en la parte dorsal, no reciben comunicación directa desde la retina y por lo tanto dependen de las neuronas ventrales para recibir información acerca de la luz. El 'jet lag' se produce, en parte, por una falta de sincronía entre la parte dorsal y ventral de ese reloj biológico frente a los cambios de horario".
Este esbozo por desentrañar los mecanismos del "síndrome de husos horarios" es el primer paso para buscar soluciones o tratamientos. En ese sentido, los investigadores plantean la necesidad de recomposición rápida de la sincronización Entre neuronas para que la adaptación a los distintos husos horarios no demore tanto tiempo.
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