miércoles, 15 de abril de 2009
"Hay que promover que la gente done órganos para salvar otras vidas"
Jorge Alberto Rodríguez Kissner habló luego del trasplante de corazón que recibió. "Logré sobrevivir. Me siento bien y esperanzado", dijo
El 5 de enero pasado Jorge Alberto Rodríguez Kissner, obstetra de 47 años, recibió un trasplante de corazón por miocarditis fulminante de origen viral, luego de movilizar a la sociedad argentina a favor de la donación de órganos. Después de una larga recuperación – la cual continúa haciendo – y de casi no sobrevivir a la operación, el médico habló sobre lo que le tocó vivir y sobre su realidad presente.
En su casa de Berazategui, ubicada en el barrio cerrado Fincas de Iraola, el médico reconoció la importancia de la donación de órganos y señaló: "Hay que fomentar y promover que la gente pueda hacerlo para salvar otras vidas. Me da pena cuando los chicos jóvenes esperan trasplantes y los donantes no aparecen".
En relación a la situación que pasó, dijo, conmovido, que "logré sobrevivir. Me siento bien y esperanzado. Tengo voluntad de seguir adelante y ahora valoro todo mucho más".
También relató que mejoró durante los últimos 15 días. "Me siento con más energía y de mejor ánimo. Uno de mis últimos logros fue subir la escalera y, de esa manera, dormir en mi habitación", contó, al tiempo que explicó cómo es su recuperación: "Es una rehabilitación motora y respiratoria ardua. Por la mañana hago ejercicios con pesas de un kilo y medio, entre otras cosas. Y todas las tardes, viene un equipo de kinesiólogos para continuar la rutina, que dura una hora y pico. Recién ahora puedo caminar 700 metros al aire libre y hasta logré trotar un poquito. Me digo a mí mismo: 'Esto lo tengo que lograr, me lo propongo y lo hago por más que me cueste mucho'".
El apoyo de su familia y el agradecimiento a la otra familia
Rodríguez Kissner no duda en afirmar que, amén del apoyo de la sociedad, de la IOMA (la obra social que cubrió los gastos médicos), de la Fundación Favaloro, del Incucai, del Ministerio de Salud y de los hospitales que lo atendieron, el apoyo de su familia fue fundamental para que superara la enfermedad y el trasplante.
"Me apoyé muchísimo en mi señora (Gabriela Sáez). También me aferré a Dios y a mis hijos (Sofía, de diez años, Martina, de siete, y Juan Manuel, de cinco). Gabriela estuvo al mando del timón. A raíz de lo ocurrido, ella y mis chicos se hicieron muy fuertes", dijo.
Sin embargo, dejó un párrafo aparte para la familia del donante que "por amor al prójimo entregó el corazón con el que hoy yo puedo seguir viviendo. Hoy sé que la vida es una bendición. Hay que cuidarla", publicó el diario La Nación.
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