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viernes, 20 de marzo de 2009

Médicos argentinos pondrán un corazón artificial a niño, en Chile

Desde el vecino país destacan la disposición de los profesionales para cooperar en el caso del niño de 11 años, internado desde hace 66 días a la espera un trasplante El cardiólogo chileno Pedro Becker y sus colegas Horacio Vogelfang y Gerardo Naiman, del Hospital Garrahan, implantarán un corazón artificial enviado desde la Argentina a Felipe Cruzat, el nene de 11 años que hace 66 días esperaba un donante. En diálogo telefónico con Télam desde el Hospital Clínico de la Universidad Católica en Santiago de Chile, Becker destacó la disposición del sistema de trasplante de órganos y de los médicos argentinos para cooperar en el caso y dijo que eso abrió "una luz de esperanza" para la familia de Felipe. El especialista chileno recibió ayer a Vogelfang- jefe de trasplantes del Garrahan-, Naiman y técnicos de la empresa que fabrica el corazón artificial. "La salud de Felipe se agravó entre el viernes y el sábado pasados así que me puse a llamar a la Argentina para ver de conseguir un corazón artificial. La respuesta fue inmediata y muy buena", destacó Becker. También resaltó la veloz respuesta de la empresa alemana con sede en Buenos Aires que arrendó el dispositivo de asistencia ventricular -conocido como corazón artificial- y sugirió convocar a "médicos argentinos", además de enviar un técnico para controlar el uso adecuado de un aparato tan delicado. El corazón artificial es "como una consola controlada por una computadora incorporada, que genera impulsos neumáticos transmitidos mediante tubuladuras a unas bombas que reemplazan el trabajo de los ventrículos", explican los especialistas. Esas bombas tienen en su interior una membrana que las dividen en mitades: en una entra el impulso neumático y con un efecto de expansión de la membrana, expulsa la sangre que está en la otra mitad de la bomba. Como respuesta de ese impulso genera vacío y hace que la sangre retorne hacia la bomba produciendo un circuito de absorción e impulsión que hace circular la sangre tal como actúa el corazón. Las bombas son externas: instaladas fuera del cuerpo del paciente, están conectadas al corazón y a las arterias a través de cánulas especiales. Este aparato se puede aplicar en casos de fallas cardíacas irreversibles, cuando el órgano deja de cumplir con su función esencial de recibir la sangre que llega de los pulmones con oxígeno y eyectarla hacia el resto del organismo y, a la vez, de recibir la sangre "utilizada" y enviarla a los pulmones. En las primeras horas de hoy, el cirujano chileno y sus colegas argentinos operarán a Felipe para conectarlo al corazón artificial que lo mantendrá con vida mientras espera un donante.

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