miércoles, 4 de junio de 2008
El de pulmón sigue siendo el cáncer más mortífero, pese a esfuerzos para atacarlo
Aunque aumenta la variedad de terapias novedosas contra esta enfermedad, causada sobre todo por el cigarrillo, todavía no se ha podido definir la mejor forma de emplearlas.
Así lo explica Paul Bunn, director del centro de cáncer de la universidad de Colorado (Estados Unidos).
Todavía hace falta estudiar las diferentes funciones tumorales y desarrollar biomarcadores de la actividad cancerosa, y hacer estos estudios sale muy costoso y complejo.
Esa preocupación marcó la 44 conferencia anual de la Sociedad de Oncología Clínica de Estados Unidos (Aasco), celebrada el fin de semana.
Hay esperanzas
Eric Haura, del Instituto de cáncer Lee Moffitt de Florida (sureste), destaca que sobre la base de los exitosos tratamientos contra el cáncer gastrointestinal, de seno y la leucemia mieloide crónica, hay una esperanza de poder aplicar esas nuevas técnicas contra el cáncer de pulmón y alargar así la vida de los enfermos.
Las terapias consideradas más prometedoras son las que apuntan a modificar las señales celulares para bloquear una función específica, por ejemplo la formación de vasos sanguíneos, por medio de los cuales se alimentan y crecen los tumores.
Los descubrimientos recientes en biología molecular muestran que ciertas moléculas que vehiculizan señales actúan en una red muy activa de módulos de comunicación en las células cancerosas.
Hay que atacar las proteínas
Las proteínas llamadas kinasa son unos componentes esenciales de estas redes y desempeñan un papel importante en el desarrollo y la progresión de los cánceres.
Actúan sobre receptores determinantes para el crecimiento, la sobrevivencia y la autodestrucción de las células cancerosas. Estas proteínas, el blanco de los nuevos tratamientos, actúan también sobre el mecanismo de formación de los vasos sanguíneos del tumor.
"La tarea de identificar las moléculas necesarias para el desarrollo del tumor es enorme, debido a la complejidad de las redes celulares del cáncer de pulmón y también a la dificultad de tomar muestras de tejidos para someter a prueba la sensibilidad de la proteína kinasa", dice Haura.
Más optimista, Bruce Johnson, director del centro sobre cáncer de pulmón en el Instituto de Cáncer Dana-Farber de Boston (Massachussetts, noreste), destaca el potencial de los tratamientos personalizados, gracias al trabajo conjunto de la genética y la biología celular, para combatir eficazmente el cáncer de pulmón y otros.
Los investigadores anunciaron trabajos científicos sobre una prueba simple y sanguínea que podría detectar, en el 88 por ciento de los casos, la presencia de un cáncer pulmonar muy precoz.
Puede ser tarde
El cáncer de pulmón, causado en una gran proporción por el cigarrillo, mata a 1,3 millones de personas al año en el mundo, según la Organización mundial de la Salud.
El índice de supervivencia de solo dos años para el 15 por ciento de los enfermos de cáncer pulmonar se explica en particular por el hecho de que a menudo es detectado muy tarde.
Por eso, para identificarlo más rápido, las nuevas pruebas apuntan a encontrar en la sangre indicios tempranos del cáncer. El 88 por ciento de los casos se podría encontrar con una prueba simple de este tipo.
90% de los casos de cáncer de pulmón son provocados por el tabaco, según cálculos científicos. El cigarrillo contiene alrededor de 4.000 sustancias nocivas, asociadas a a otros 15 tipos de cáncer.
Otro riesgo grave
Ayer se confirmó que inflamaciones estomacales crónicas pueden dañar el ADN y aumentar el riesgo de cáncer, según dos estudios realizados por científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) divulgados por la revista 'Journal of Clinical Investigation'.
Las inflamaciones crónicas aceleraron la formación de tumores en ratones que carecían de la capacidad de reparar su propio ADN.
Los trabajos sugieren que las personas que tienen una capacidad reducida de reparar su ADN podrían ser más susceptibles al cáncer vinculado a las inflamaciones crónicas, incluyendo la colitis ulcerante, añadió.
Durante una reacción inflamatoria a la infección, las células de inmunización liberan oxígeno y nitrógeno reactivos que pueden dañar el ADN. Lo usual es que el cuerpo repare esto, pero en algunas personas no lo hace.
JEAN-LOUIS SANTINIAFPCHICAGO (E.U.)
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